jueves, 28 de diciembre de 2023


Anade real 

(Anas platyrhynchos)



  Es el pato por antonomasia, si nos imaginamos un pato salvaje se nos viene a la memoria esta anátida de colorido cuello verdoso y de cuerpo esbelto. Dos características inconfundibles de este pato son las dos plumas negras rizadas en su cola y el espejuelo, de un azul violáceo intenso. Existe un claro dimorfismo sexual, Las hembras, más pequeña de tamaño, es mucho más discreta, teniendo un plumaje preparado para el camuflaje, pero conserva el azul del espejuelo igual que el macho.

  Es un pato que está presente todo el año, aunque en invierno aumenta su población uniéndose a los residentes los procedentes del norte de Europa.

  No es un ánade delicado en cuanto a las exigencias de su hábitat, lo mismo te los puedes encontrar en ríos y lago que en charcas estacionales. Le gustan las aguas poco profundas donde se concentran en grandes bandos mezclados con otras anátidas.

  Aunque es un ave principalmente herbívoro comiendo tallos y semillas tanto de plantas acuáticas como terrestres, no desdeña insectos y sus larvas, moluscos e incluso pequeños peces. Es curioso verlo con la cabeza sumergida y toda su parte trasera sobresaliendo del agua en busca de alimento. 

  Se reproduce entre los meses de febrero y marzo. Suele hacer una nido en el suelo, en una ligera depresión que cubre con ramita y abundante plumón cerca del agua, aunque en ocasiones hace el nido muy alejado del agua, en trigales, cunetas e incluso he podido observar una pata con varios patitos en la sierra, en una zona muy alejada de cualquier charca o cauce fluvial.

  La hembra pone entre 7 y 14 huevos que incuba la hembra una vez que haya completado la puesta durante 26 o 28 días. Pasado ese tiempo la hembra conducirá a sus crías hasta la zona húmeda más cercana.

 En la Hoya de la Ballesteras es una de las anátidas más comunes, aunque se mezcla con los bandos de pato cucharas que son igual de abundantes. No se suelen ver patas con crías en la laguna, solo en los años largos de agua, pues al ser una laguna estacional suele secarse pronto.


miércoles, 27 de diciembre de 2023

  La manera en que utilizamos nuestro tiempo es muy personal, unos leen y se pasan el día entre libros, como ratón de biblioteca, ese era el caso de mi padre al que le apasionaba la lectura, otros hacen deportes o pasean, o se sientan delante del televisor y transcurren las horas viendo series y películas, otros…bueno como digo la forma de utilizar el tiempo es muy personal.
  Pero llegó la pandemia y tantas horas encerrados entre cuatro paredes dieron para reflexionar mucho. Aprendí a hacer muchas cosas nuevas, incluso aprendí a encuadernar, algo que me llamaba mucho la atención, pero durante ese tiempo se me metio una idea en la cabeza, una idea que llevaba tiempo tomando forma y era hacer un cuaderno de campo de todas las especies avistadas por mi en una laguna cercana a mi ciudad, Écija, y a la que continuamente voy a visitar, la laguna de la Ballesteras.
  Forma parte de la Reserva Natural Complejo Endorreico de La Lantejuela, las lagunas que forman el complejo de La Lantejuela tienen un excepcional valor como últimos representantes conservados de lo que debió ser uno de los núcleos de mayor concentración de humedales salinos de la Depresión del Guadalquivir.
  Se extiende por la campiña de Osuna y Écija, y en el que se encuentran importantes lagunas como Calderón Grande y Ruiz Sánchez, que fueron desecadas para su transformación en terrenos agrícolas, aunque actualmente se encuentran en proceso de recuperación. Es una laguna estacional es decir, dependiendo de la lluvia caída se mantiene más tiempo con agua, secándose en verano.
  Mi cuaderno no trata solo de las aves avistadas en la misma laguna, sino en sus alrededores, con gran variedad de especies , unas comunes y otras menos comunes. Al encontrarse rodeada por zona ZEPA, las aves esteparias se pueden ver cerca de ella, aunque anátidas y limícolas son las especies más comunes. 
De manera que empezaremos con las anátidas, siendo los ánades reales los más comunes, aunque los patos cucharas tienen una importante población. 


martes, 10 de abril de 2018

Curruca cabecinegra-Sardinian warbler (Sylvia melanocephala)


Con esta curruca cabecinegra comienzo una serie de láminas sobre uno los grupos de pequeños pájaros que más me fascina.
Pequeñas, escurridizas y rápidas en escabullirse entre los matorrales, son un autentico reto para todo aquel que disfruta con la observación de aves.
El macho de curruca cabecinegra, de tamaño pequeño, tiene una caperuza negra que le llega hasta debajo del ojo que contrasta con el resto grisáceo de su cuerpo y el blanco níveo de su garganta. La hembra, menos vistosa, tiene la caperuza de color gris y el dorso amarronado. Las patas son claras, color naranja en los machos, y los dos sexos poseen un característico anillo ocular rojo.
Acuarela 25 x 17,5 cm

martes, 5 de diciembre de 2017

Descanso

Cuando en las calurosas tardes del mes de julio el sol aprieta, no hay nada mejor que una sombra donde sentarse y un botijo con agua fresca para saciar la sed.

Ya es difícil encontrar botijos en donde beber. Han sido sustituidos por botellas de plástico, super higiénicas, llenas agua de cualquier manantial de nuestra península.

Recuerdo haber ido de pequeño a lomos de una burra a por agua al pozo, en él se llenaban las vasijas de barro que luego abastecerían de agua al molino el resto de la semana. Era un auténtico jolgorio para nosotros, niños aún, recorrer los dos o tres kilómetros a horcajadas sobre los burros para colmar las cántaras. Trabajo duro para los mayores, que tenían que sacar el agua del pozo tirando ellos mismos de la soga para izar el cubo.

 Aquellas aguas estaban limpias, filtradas por la tierra. Algunas eran dulces, otras no tanto, pero casi todas calizas. Por aquel entonces los campos no estaban contaminados por químicos, pues los pesticidas y herbicidas se manejaban poco. No se utilizaban los motores de gasoil para extraer el agua y nadie tiraba los envases de los líquidos una vez terminado el tratamiento al fondo del pozo, contaminando irremediablemente el acuífero.

Pero bueno eran otros tiempos y otras formas de hacer las cosas. No digo yo mejores o peores, pero sí diferentes, eso sí, sigo opinando que el agua que más refresca y más sacia es la que bebemos del chorro de un buen botijo.



Pastel sobre papel Canson 40 x 60

                                                                                             
                                                                                    Écija, 5 de diciembre de 2017


                                                                                                              Pablo Reina

jueves, 23 de noviembre de 2017

Avutardas, la rueda

Asombran la primera que las ves. Tan grandes y pesadas, no crees que puedan levantar el vuelo con tanta destreza.
Pero una vez que la divisas en cortejo, te asombran doblemente. El macho se convierte en una algodonosa bola de plumas, y seguros se pavonean. Giran, esponjan más sus plumajes e intentan llamar la atención de alguna hembra que si se ve atraída por el vistoso atavío se apareara y seguirá su camino, dejando al macho que siga exhibiéndose. No tienen la menor pretensión de pasar desapercibidos en estos períodos y pueden ser vistos desde largas distancias.
Luego la hembra, más discreta, se encargará sola de la crianza de los pollos.
Acuarela de 40x30
                                                            
                                                                     Écija, 23 de noviembre de 2017


                                                                     Pablo Reina

lunes, 13 de noviembre de 2017

La perdiz

En su oteadero, con la tarde amenazando fría noche, la patirroja se relaja apurando los últimos rayos de sol. Los toros de la dehesa pastan aún. Un elanio se cierne entre los carrizos del cercano arroyo. Solo se oye el mugido de un toro al que nadie contesta. Cae el sol y el frío pronto calara hasta los huesos.
                                                                                            Écija, 13 de noviembre de 2017

                                                                                             Pablo Reina
Oleo sobre lienzo 40 x 55 cm



martes, 7 de noviembre de 2017

El vuelo del cenizo

El solano mece los carrizos de la reseca laguna, solo los tarays permanecen verdes. Sobre ellos un solitario macho de aguilucho cenizo navega dejándose arrastrar por aire caliente que azota la laguna de Ruiz Sánchez.
Oleo sobre lienzo 40x55 cm.
                                                                                                Écija,7 de noviembre de 2017
                                                                                                 
Pablo Reina

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